Cuatro veces al año, la mayoría de las pymes y autónomos de España tienen la misma cita: liquidar el IVA y el IRPF de sus trabajadores y profesionales. Abril, julio, octubre y enero. Durante mucho tiempo, esos meses fueron sinónimo de prisas. Con Holded bien llevado, dejan de serlo. Te contamos por qué.
Cuatro trimestres, la misma cita
El calendario fiscal español marca el ritmo de cualquier negocio. Cada trimestre hay que rendir cuentas: el IVA que has cobrado y pagado (el conocido modelo 303) y las retenciones de IRPF que has practicado a tu equipo y a los profesionales que te facturan (modelo 111). Los plazos son siempre los mismos: los veinte primeros días de abril, julio y octubre, y el mes de enero para cerrar el último trimestre del año. Cuatro fechas que, quieras o no, marcan tu agenda.
Antes: el sprint de última hora
Durante años, esos cuatro meses eran una carrera contrarreloj. Llegaba abril y tocaba reunir de golpe todas las facturas emitidas, buscar los tickets de gasto perdidos en un cajón, cuadrar el banco a mano y rezar para que todo encajara antes del día 20. La contabilidad se hacía «a tirones», concentrada en unos pocos días, y con las prisas llegaban los errores: gastos sin registrar, facturas traspapeladas, cifras que no cuadraban. El resultado era estrés y, a veces, pagar de más o presentar mal.
Con Holded, el trimestre ya está hecho
Aquí está el cambio de fondo. Con Holded, el trabajo del trimestre se hace sobre la marcha, no al final. Las facturas se generan dentro de la propia plataforma de forma muy sencilla, así que quedan registradas en el momento de emitirlas. Registrar un gasto es igual de fácil: una foto del ticket y la plataforma lo contabiliza. Y la conciliación bancaria conecta directamente con tu banco para cruzar cobros y pagos con lo que ya tienes anotado. Cuando llega el día de presentar impuestos, la información ya está completa y ordenada. Los modelos salen rápido y sin sobresaltos, porque el trabajo se ha ido haciendo día a día.
Sabes cómo van tus impuestos antes de que lleguen
Hay una ventaja que se aprecia especialmente. Al tener la contabilidad al día durante todo el trimestre, puedes consultar en cualquier momento cómo va a quedar tu liquidación: si el IVA te va a salir a pagar o a compensar, cuánto vas a tener que ingresar, cómo está tu resultado. Eso te permite anticiparte, planificar la tesorería y evitar la sorpresa desagradable del último día. Tus impuestos dejan de ser una incógnita que se resuelve en el minuto final y pasan a ser un dato que controlas en tiempo real.
Un experto que mantiene Holded al día
La herramienta hace mucho, pero rinde de verdad cuando alguien la mantiene bien. Aquí es donde entran los Expertos en Holded: profesionales que ayudan al emprendedor y al empresario a llevar la plataforma al día, con la información de su negocio siempre actualizada. Y esto va más allá de los impuestos. Una contabilidad viva te dice en todo momento cómo está tu negocio: qué margen tienes, qué clientes te deben, cómo evoluciona tu tesorería. Los impuestos salen bien casi como consecuencia natural de tener las cuentas ordenadas todo el año.
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